Muchas veces nuestra mente estará
llena de incertidumbre, generándonos la intranquilidad que acompaña a la
inseguridad, de no saber qué va a pasar, no estar claros qué decisión debemos
tomar o sencillamente no poder entender un determinado escenario.
Sin importar en qué posición nos
encontremos, nuestra mente que desea protegernos a través de mecanismos que no
siempre nos proporcionan tranquilidad y bienestar, sino que por el contrario
nos colocan en frente las situaciones imaginarias más catastróficas posibles,
invadirá nuestro ser de confusión, llegando inclusive a colocarnos en un estado
de angustia.